martes, 9 de septiembre de 2014

En la selva se esconde un volcán lleno de vida: Baños de Agua Santa y Tena. Ecuador.

Acompañá esta entrada con este precioso tema: "Más allá del arcoiris" de Israel Kamakawiwo.



BAÑOS DE AGUA SANTA


Partimos de Cuenca rumbo a la ciudad de Baños, seguimos viajando los cuatro, con nuestros amigos Agustina y Ulises. Esta vez vamos en bus, ya que dejamos la rusita en la casa de los papás de Ani, para buscarla al regreso de trabajar en Quito. Estamos recorriendo la ruta montañosa del país que se extiende de sur a norte, y es la que contiene a los aproximadamente 20 volcanes que tiene Ecuador. Algunos se encuentran en actividad y otros están apagados desde hace tiempo. Se la llama “la ruta de los volcanes” también por este motivo. A pesar de que está oscureciendo, no vemos mucho el paisaje desde la ventanilla, pero apenas nos subimos nos dan una bolsita para los posibles vómitos. Y realmente es así, hay una curva tras otra sin parar y el colectivero maneja a lo loco. 



Llegamos a la ciudad de Baños cerca de la 1 de la madrugada, nos habían dicho que tomando el colectivo de las 18hs llegaríamos en pocas horas, pero faltó saber que había que cruzar la sierra ecuatoriana y eso lleva tiempo. Ahí mismo llamamos al couch como habíamos acordado con él. Nos atiende medio dormido, y nos indica cómo llegar a su casa. Al día siguiente llegan a la casa dos viajeros más. Abrimos la puerta y nos sorprenden amigos conocidos: Pato y Agustín. No compartíamos alojamiento desde Paracas, Perú. ¡¡¡Una casualidad volver a coincidir en el mismo couch, qué alegría inmensa volver a encontrarnos todos juntos!!! Nos alojamos los seis y compartimos unos hermosos días.


                                      
                                  

                        

Salimos a conocer la ciudad y caminarla. Es pequeña completamente rodeada de montañas, las calles corren en bajadas y subidas, siguiendo la forma de la naturaleza y los edificios bajos también se acomodan a esa geografía. Por donde se mire hay mucha vegetación, hay lugares donde se ve caer entre el verde hilos de agua formando pequeñas cascadas. Todo es muy natural, se respira un aire puro constante. Baños me hace acordar a los paisajes de nuestras sierras cordobesas, que a pesar de que la ciudad se instale ahí, sigue dominando la naturaleza con el cielo celeste, el intenso sol, los días de lluvia y el fresquito, su inexplicable magia…


                                     

Una hermosa cascada cayendo en la Plaza principal de Baños

Baños de Agua Santa es un lugar muy particular en sí, que se diferencia de cualquier otro, ya que tiene una gran montaña que la corona, y que es precisamente un volcán aún en actividad, con vida en su interior. Este volcán se llama Tungurahua. Es una palabra quichua que significa Tungur (Garganta), Rauray (Ardor): Ardor en la garganta.http://es.wikipedia.org/wiki/Volc%C3%A1n_Tungurahua


                                     
                                     
                                 
                          

Caminando vemos algunos carteles de peligro en los jardines, informando que es zona de amenaza volcánica. La ciudad está advertida todo el tiempo por una posible erupción grande del volcán, hay flechas pintadas en las calles con la dirección de la evacuación. Incluso hay una “vía de escape” de toda la ciudad hacia afuera, por si sucediera. Es un puente de salida de seguridad hacia la ruta de los volcanes. 


                              

                          
Las calles en bajada desembocan en el centro de la ciudad. Llama nuestra atención unos locales bien típicos que ofrecen sus dulces elaborados artesanalmente con la caña del azúcar. No son locales como cualquier otro. La vidriera es el lugar donde se pueden apreciar los productos que ofrecen, pero también se puede ver desde la calle cómo trabajan manualmente el material. En cada puesto hay un hombre que enrosca el dulce en un palo, con las dos manos lo estira, lo pliega y el proceso se repite. Es bien curioso ver cómo lo hacen, y de esta manera muestran parte del proceso a quien visita la ciudad.



                        
                             




Otros locales bien típicos en esta ciudad, son los gorros de lana con caritas de personajes. Los fabrican de manera industrial, son preciosos y como niños entramos a probarnos algunos. En el clima de sierra cuando cae el sol hace mucho frío, así que estos gorros con orejeras son ideales para pasar el frío.

                         
                             

Nuestra visita preferida en casi todas las ciudades, es entrar a conocer el Mercado de comidas y frutas típicas. Siempre sirven los mejores menúes caseros preparados en el momento, y también aprovechamos para conocer mejor a las personas del lugar. Entrando veo un afiche pegado cerca de la puerta que me llama la atención. Hay una foto de una peregrinación y una frase que dice: “Celebremos que hace catorce años volvimos a nuestra tierra”. Mientras la cocinera nos prepara la comida, le pregunto sobre ese mensaje, y ella entonces, nos explica brevemente la historia de Baños…


… “El volcán siempre estuvo aquí mostrando su presencia, largando una pequeña lluvia de cenizas. Eso fue constante, hasta que un día comenzó a erupcionar con más fuerza. Anunciaron que había peligro de amenaza volcánica, había que evacuar y salir de la ciudad. Así lo hizo la mayoría de la población, aunque algunos se resistieron y se quedaron de todas formas. La policía sacaba a las personas a la fuerza incluso, y tomaron la ciudad hasta ver que sucedía con el volcán. La gente se fue a vivir con sus familiares a otras ciudades, o alquilando por un tiempo alguna casa. Esperaron y no pasó mucho más, el volcán se expresó pero no quiso hacer desaparecer Baños. La gente entonces empezó poco a poco a volver a la ciudad y a querer recuperar sus casas, que por un tiempo las habían dejado cerradas. La policía no los dejaba, y hubo enfrentamientos en las calles. En ese tiempo, como las viviendas estaban solas, muchas fueron robadas, incluso se dice por la misma policía que estaba tomando la ciudad. Entonces las personas se organizaron y entraron con más fuerza en una gran peregrinación, a quedarse en Baños y recuperar su lugar. Finalmente lo lograron, y la policía se retiró. Las personas que viven en Baños aman este lugar, y con todo el que hables, no quiere irse más de acá. 

…En el 2000 regresaron a su tierra, para no irse nunca más.”


                              

Es una historia fuerte, y muy linda a la vez. Cualquiera que lo escucha, quizás no pensaría en vivir en un lugar así, con la presencia de este volcán activo. Pero este hecho hizo a la vez, que se genere un gran sentido de pertenencia, la gente adora Baños y nunca se iría a vivir a otro lugar. 



Termina de explicarnos y está servido nuestro menú: Encebollado, una sopa de pescado con “canguiles” (pu-ru-ru, pororó o palomitas) dentro del caldo. Y como segundo plato “Yapingachos”: arroz, palta o aguacate, chorizos de cerdo, ensalada y patacones. (plátanos fritos) ¡¡¡Todo exquisito!!!



                          
                              

En Baños hay muchas propuestas para hacer, todas relacionadas al contacto con la naturaleza: caminatas y circuitos por las montañas, incluso llegar a la cima del Tunguragua, ir a conocer la famosa Casita del Árbol, y la escalera del Pailón del Diablo, entre otras. Para empezar, proponemos hacer una caminata por nuestra cuenta, sin guía, solo con nuestra intuición. Desayunamos bien potente y salimos relativamente temprano. Las nubes están bien bajas esta mañana, como algodones densos en el cielo. Señalamos con el dedo, hasta allá vamos. Y se larga la caminata.

                           
                                          

                                  

                          

Cansados de caminar algunas horas, vemos que nunca llegamos a la cima. Pensamos que le erramos de camino, y decidimos volver. Nos reímos, culpamos a quien quiso ir por ahí, y finalmente tomamos una linda foto para recordar la caminata sin final feliz.


                         

De ahí vamos a un camino más seguro que nos lleva a una virgencita, desde donde se ve claramente toda la ciudad. La vista es imponente, parece una maqueta ordenada y bien prolija. Se ve en un costado, el puente de salida de escape del volcán. 



                              
Bajando de la virgen hay una opción distinta que volver por la montaña. Es una gran escalera que se desliza hasta abajo, como una serpentina que toma fuerza y vuelve a perderse en la cuadrícula de la ciudad. 



                              
                         
Otro día vamos a conocer la cascada y la escalera o balcón “Pailón Del Diablo”. Queda apenas alejado de la ciudad y vamos en colectivo. Este lugar está dentro de un parque bien cuidado, en el ingreso te cobran una entrada accesible. Hay que caminar unos senderos con sombra y se llega a este balcón de gran desnivel, donde enfrente cae sutil la bella cascada.
                                      

                                    
Esta escalera está caracterizada como una de las más lindas del mundo. No sabemos si es así, pero realmente es imponente y está construida justo enfrente de la caída del agua.



Escalera Pailón del Diablo
                               
                       
                     
                         
                         
                              
Pato y Agustín
                               

Recorremos un poco más el parque. Hay puentes colgantes entre montañas, y otras cascadas que son menores de tamaño que la del Pailón. En una nos dicen que hay una cara del diablo de perfil. Nos acordamos de Cuzco, que en todos lados nos decían que había caras en las montañas…Acá nos dicen lo mismo y uno tiene que estar ahí concentrado mirando…¡¡¡a ver si aparece algo!!! Cheché me dice, siempre se inventan algo estos tipos para que todos estemos quietos mirando… 

                                     
                               

Arriba a la izquierda esta la cara del diablo
                                     
                              
al volver nos sorprende este grafiti en el barrio...
                          
La casita del Árbol es algo que no queremos perdernos. Es una pequeña casita en la cima de la ciudad de Baños. Llegamos en colectivo para verla. Está construida entera con maderas, elevada del suelo con pilotes. Lo particular que tiene, no es la casita en sí, sino que el atractivo es su hamaca. Sí, una hamaca de sogas que cuelga en uno de sus laterales. Cerca de la casita hay un señor que va ordenando los turnos para poder hamacarse ahí.



                             

Desde la casita la montaña baja progresivamente. Enfrente hay montañas más altas y muchas nubes. Hamacarse en este columpio es una sensación increíble. Apenas subís ya sentís la adrenalina en el pecho y cuando empezás a balancearte…los pies en el aire encima de ese vacío…ahhhhhhhhh!!!¡¡¡Es como volaaaar!!!, tocar el suelo para agarrar envión sólo por un ratito y seguir moviéndote en el aire. Al principio no querés subir, pero después de un ratito no querés bajarte más.

                                           
                                       
                    
Videíto de la hamaca...





                             
                                  

Al final de hamacarte hay un bidón y alguien aclara que hay que dejar una propina por usar esa hamaca. Hacen turismo con todo, en cualquier lugar. Nos hamacamos todos y le dejamos apenas unas monedas.
Nos encontramos ahí con otros dos viajeros argentinos Erika y Paul, ellos viajan rumbo a Alaska en una volkswagen amarilla. Nos une el camino, todos viajeros caminando...conociendo cada rinconcito de esta hermosa Latinoamérica.

Todos juntos en la escalera: Ulises, Agus, Pato, Agustín, Erika y Paul, Cheché y yo.

Después de hamacarnos subimos a la casita, para ver el paisaje pero sobre todo porque nos intriga cómo está sujeta esa hamaca desde arriba. El sistema es más simple que lo imaginado, es un palo donde se atan las sogas de la hamaca, éste entra en la casita y está amarrado también con sogas a un travesaño de madera. Todo medio precario, algo no tan seguro el amarre, pero que por ahora funciona. ¡¡¡Menos mal que nos hamacamos antes y no vimos todo esto!!!

                                   
                                    

Detalle del "amarre precario de la hamaca"

Experimentamos una nueva sensación: después de todo hamacarse en una hamaca que da al precipicio no tiene precio…

                            

De casualidad encontramos cerca del mercado, una cancha techada de básquet. Nos metemos a hacer un partidito 3 x 3 entre todos. Jugamos como si fuera el último día.¡¡¡Cuanta adrenalina de juego que teníamos acumulada!!! Desde ahí vamos todos los días a tirar un ratito al aro.

                                  
                                    
El tiempo está muy lluvioso por las tardes, así que le buscamos la vuelta y aprovechamos para disfrutar de unas ricas comidas caseras. Las mujeres amasamos unos ñoquis de papa. Otro día cocinamos todos e invitamos a nuestro amigo Juanca, su novia y su mejor amigo a compartir con nosotros una linda cena de despedida.


                                

                             

Gracias Juanca por tu hospitalidad, por los momentos compartidos juntos.

                            

Nos despedimos de Baños, nos llevamos impregnado la tranquilidad de este lugar, el intenso verde de la naturaleza y su gente cálida. Ojalá podamos volver a este hermoso paraíso…

                             

                                

TENA 

Seguimos rumbo a TENA, otra ciudad de la selva ecuatoriana. Buscamos donde parar, acá no nos responde ningún couch, así que buscamos lugar por dos días en un pequeño hotel. Desde la oficina de información turística nos dicen que la mayoría de las actividades para hacer son pagas, y a precios elevados. Nos quita las ganas de conocer, pero aun así vamos a hacer una caminata hacia una cascada que hay cerca de la ciudad. 

                             
Caminamos bastante entre la selva, la humedad es bien densa y se hace sentir. A nuestro paso vemos hojas enormes, helechos, y flores de todo tipo.

                              
                                
Gusanos en los árboles
Y la cascada estaba allí escondida, esperando ser descubierta...

                           
Estamos felices descubriendo el mundo...

Un fuerte abrazo. Carola.


sábado, 19 de julio de 2014

Tercer frontera: Ecuador. Bella Cuenca.

Acompañá esta entrada con The Beatles "All You Need Is Love" (todo lo que necesitas es AMOR)



Llegó el momento de atravesar nuestra tercer frontera y conocer un país que promete ser muy hermoso: ECUADOR. Seguimos viajando de a cuatro individuos: Ulises, Agus y nosotros. Estamos disfrutando del viaje y no nos damos cuenta cuándo pasamos el cartel que decía "Bienvenidos a Ecuador". De todas formas vemos por todos lados un logo muy colorido: "Ecuador, ama la vida". El turismo se promociona afirmando que este país cuida y ama a la naturaleza.  

Slogan de Ecuador, un país que ama la vida y la naturaleza. Fuente: http://ecuador.travel/es
Ecuador está conformado por cuatro regiones naturales bien diferenciadas: la Costa (naranja) que se extiende entre el Pacífico y la Cordillera, los Andes o Sierra (rojo) que atraviesa el país de norte a sur, el Oriente (verde),y la región insular de las Islas Galápagos (morado). Cada región representa un ecosistema único.

Campaña publicitaria con imágenes de los paisajes de Ecuador.



las cuatro regiones naturales del Ecuador
Es considerado en el mundo como el país con la mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado, a pesar de su reducido territorio. La riqueza de la flora, fauna y los diferentes climas hacen de Ecuador un país muy rico y privilegiado. La naturaleza en su máximo esplendor en cada región. 
En la visita a este lindo país, trataremos de conocer un poquito de estos diversos paisajes.

La primer ciudad grande después de la frontera es Machala. Desde la ruta empezamos a observar muchas plantaciones de plátanos, mucho verde, grandes frutos. Machala es por excelencia la zona donde se producen los mejores plátanos, para después exportarlos a distintos lugares del mundo. Vemos algunos puestos de venta  al costado del camino donde decidimos parar. 


                             
plantaciones de plátanos en Machala
Hay racimos enteros colgados. Cada racimo puede tener alrededor de cincuenta plátanos. Aún sin saber mucho del cambio de dinero, preguntamos cuánto cuestan. La vendedora nos dice cincuenta centavos de dólar. Cheché piensa en voz alta - "¿cada una? que caras que están..."  - Después ella nos aclara que ese precio es todo el racimo entero. Ahí pensamos entonces, que bueno conseguir muchas frutas y tan baratas.  Ecuador es considerado como el principal exportador de bananas a nivel mundial. 

Mientras decidimos cuántos comprar, vemos que en el suelo hay un racimo grande tirado. Nos dicen que esos ya no sirven, que se los dan a los animales o los tiran. Le preguntamos si podemos llevar algunos y nos dice que llevemos todas las que queramos. Están como cuando comprás en Argentina plátanos apenas maduros. Cheché empieza a juntar algunas, nosotros proponemos cargar todo un racimo entero en la combi. En eso, nos sorprende algo grande y negro escapando. Descubrimos que era una araña que se escondía entre los plátanos. Si hubiéramos subido todo el racimo, la araña hubiera caminado en la noche entre nosotros. (ahhhhh despertarse así!!!)

Seguimos camino a Cuenca. Dejamos el desierto de Perú para encontrarnos con campos bien verdes, llenos de plantaciones de frutales. Las montañas y las nubes bajas acompañan nuestro andar. 

mucha vegetación al costado del camino
El camino se pone pesado, las subidas son continuadas y hay que sacar de nuevo la tapa del motor. Por primera vez nuestros amigos descubren cuánto calor hace viajar con el motor al descubierto y nosotros adentro. La combi se transforma en un horno ambulante. Entre todos nos alentamos y seguimos...Cayendo la noche, será por el calor o no sé que pasó, se nos apagan las luces y quedamos viajando a oscuras. Paramos, quedamos pensando qué habrá pasado. Después se prenden nuevamente y seguimos. Se repite esto una vez más y decidimos parar a descansar de tanto calor y seguir viaje al día siguiente. Esa noche dormimos a bastante altura, a unos pocos kilómetros antes de llegar a Cuenca.

Bella Cuenca

Llegamos a la ciudad de Cuenca. Aquí nos recibe una familia de amigos: Los Galán Espinoza. Con Ani somos amigas desde el cursado de la Universidad, juntas hicimos la maestría de Diseño en Córdoba. Estuve visitándolos en unas vacaciones en el 2010, y ahora vuelvo a verlos. Esta vez nos reciben a los cuatro argentinos. La casa está en las afueras, en un barrio residencial bien tranquilo. Estacionamos la rusita en el patio con mucho verde, y salimos a conocer la ciudad. 

                          
nuestra casita de cuatro individuos, en nuestro desorden tenemos orden.
Cuenca es la tercera ciudad más grande del país y es verdaderamente hermosa. Pintoresca y ordenada por donde se la mire. Está atravesada por cuatro ríos: Tomebamba, Tarqui, Yanuncay y Machángara. Esta geografía particular hace que el tejido urbano sea bien natural; hay muchos parques, espacios verdes lineales con ciclovías y senderos para caminatas. En las calles las circulaciones son tranquilas, y las personas se apropian de los espacios públicos, cuidándolos. 

                          
                           
El centro histórico de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1999. Se la conoce como la Atenas del Ecuador por su majestuosa arquitectura, predominante de estilo colonial y su gran diversidad cultural. Es el lugar elegido por grandes artistas para desarrollar y expresar su arte.


                    

                         
                                  

La plaza mayor alberga tanto la vieja catedral, como la catedral nueva de la Inmaculada Concepción, que se caracteriza por sus grandes cúpulas azules que se pueden apreciar desde distintos puntos de la ciudad.

la fachada de la Catedral nueva
                         
                           
                               
                     
                      
cúpulas azules que coronan la Catedral
Calles cuencanas
Entre edificios públicos y calles adoquinadas, también es bien típico encontrar locales específicos donde esculpen uñas con gel. Es una costumbre de muchas mujeres cuencanas cuidar sus uñas pintadas con diferentes motivos. 


               
A un costado de la Catedral, en pleno corazón del centro histórico, se encuentra la conocida "Plaza de las flores". La hermosura, explosión de color, variedad de flores, y aromas han ubicado a esta plaza como el mejor mercado de flores al aire libre, entre otros espacios similares en el mundo. 

Plazoleta de las flores
Los puestos de sombrillas blancas, ofrecen orquídeas, lirios de Arum y rosas gigantes. 

                              
                                  
Ecuador es el país de las rosas. Por un dólar, te venden doce rosas. Y no doce rosas normales. Enormes capullos de pétalos brillantes, de colores rojos, rosas, amarillas, azules, blancos...Doce maravillas.

enormes capullos
Son muchas las rosas ecuatorianas que marchan a Estados Unidos o Europa, pero también son muchas las que se quedan en su tierra. Un buen número de espacios públicos ecuatorianos exhiben con orgullo grandes ramos de rosas.

                         
Las galerías con recovas nos llevan hasta el mercado, donde los días que visitamos el centro aprovechamos para almorzar.

interior del mercado
                              
el mundo mágico de las especies y semillas
                            
                              
En los cajones de frutas descubrimos algunas nuevas que queremos probar. Entre ellas; un montón de "pelotitas con pelos verdes y rojos". Si bien el aspecto no parece muy amigable, abriendo su cobertura el interior es como una uva de sabor entre ácido y dulce. Estos son los llamados ACHOTILLOS. 
La otra fruta es el SAPOTE. Es como un zapallo, arenoso en su textura y de sabor muy dulce.

achotillo
sapote
Algunos momentos de aburrimiento en las recovas del centro, esperando volver a la casa. Estos ratitos también fueron parte de nuestra estadía en Cuenca.


Seguimos paseando y descubrimos algunos puestitos de comida al paso. Vamos a probar algo nuevo, se llaman "Chochos" nos dice la vendedora. Se trata de un vasito bien completo: porotos blancos, jugo de tomate de árbol, pochoclo, cebolla cortada con cilantro y chifles (plátanos fritos). 
El carrito se rodeó de niños ansiosos, y entre ellos también Agus espera su turno.

                                
Quedamos admirados con la rapidéz y efectividad con que servía la vendedora esta comida, Cheché podría contratarla para la venta de los shawarmas. 


En el mercado venden bloques de chocolates grandes. Preguntamos y nos dicen que es bien amargo, que sirve para preparar leche con chocolate y canela. Igual con Agus nos tentamos y compramos una. Le damos el primer mordisco felices. Es amarguísimo, y nos damos cuenta de que el vendedor tenía razón. En la casa de Ani para aprovecharlo, hacemos masitas caseras rellenas de chocolate derretido. Nada se tira, todo se transforma...

                                
Una tarde lluviosa hacemos tortas fritas, una de nuestras costumbres argentinas para ofrecerles a la familia. Yo cocino para aprender bien la receta. Una masa abundante para que rindan muchas. Acá estoy amasando, Cheché saca fotos para guardar este momento. 

                        
                      
Compartimos charlas con la familia hasta tarde, intercambiando palabras nuevas de cada cultura. Las expresiones cuencanas son muy particulares, incluso dentro de las demás ciudades de Ecuador.

                        

Agus quiere seguir ahí pero se duerme. Se despierta, conversa otro ratito y se vuelve a dormir. Hermosa Agus que se adapta a todo...personaje!!!

De izquierda a derecha: Ulises, Milton, Sebas, Cheché, Agus, Carola, Ani y Nelson.
Dejamos la rusita en la casa de los Galán Espinoza, vamos a Quito a trabajar y volvemos a reencontrarnos con ella a la vuelta. 

                            
Cuenca es un destino que no deja de sorprender al mundo por la hermosura de su paisajismo, majestuosidad de su arquitectura y amabilidad de la gente. Nos cuentan que hay una gran cantidad de inmigración europea, que eligen esta ciudad como lugar donde jubilarse y disfrutar de una vida saludable. 

Hermoso conocer a la bella Cuenca. Gracias familia Galán Espinoza por todo. Un fuerte abrazo. 

Carola.